En esta oportunidad quiero, antes de adentrarme al tema, abrir la conversación en el grupo que he creado de “Conversaciones con Estilo”, para también nutrir esta entrada al blog de todo lo que de esta conversación refinemos en conjunto. 

Voy a avanzar con lo que he desarrollado hasta el momento en cuanto a lo que empiezo a comprender gracias a leer con más detalle el origen y significado de esta palabra. 

La palabra hegemonía viene del griego hēgemonía, que significa dirección o jefatura.

Origen y raíces griegas

  • Root (hēgēsthai / hēgéomai): Significa guiar, conducir, liderar o estar al frente.

  • Hēgemon: Deriva de la misma raíz y designaba al jefe, guía o comandante militar que marchaba a la cabeza del ejército.

  • Sufijo -ia: Indica cualidad o estado. 

En la antigua Grecia, el término se usaba para describir la supremacía política o militar de una ciudad-estado sobre otras. Con el tiempo, su significado se amplió para denotar cualquier tipo de dominio o superioridad de una entidad, Estado o cultura sobre otros.

La palabra hegemónico proviene del griego antiguo hēgemonikos, que significa "relativo al que guía o manda". 

 

Para mi, la idea de dominio e imposición son las que más reverberan si pienso en cuál es la idea/imagen que más automáticamente asocio con esta palabra. 

 

El tema está en cuál es el juicio que se activa al pensarlas. 

Durante mis años de recorrido en el ámbito de la moda y la imagen, y también en ámbitos académicos en mis etapas universitarias, esta palabra que surgía y surge con mucha frecuencia, ha estado y está bastante “endiablada”, y uso ese término en particular porque de por sí contiene cual es el real problema de esto: que lo hablado este dividido. 

 

Es fácil pensar que el dominio y la imposición no nos detonen emociones relacionadas a lo amoroso, a lo alegre o fluido pero, sin embargo, si nos adentramos a lo que relacionamos con el placer, hay dosis interesantes de estos conceptos que podrían asomarse… no te parece? 

 

Una frase que se escucha con frecuencia es: “la belleza hegemónica”, “los parámetros hegemónicos”, “el poder hegemónico” planteados como problema, donde lo que se pretende como “solución” es “romper” con esos esquemas hegemónicos impuestos de que y como tienen que ser las cosas para encajar, donde la idea de lo contrahegemónico cobra mucho protagonismo. 

 

Al preguntar en el grupo por: qué se sabe de este concepto, que significa y qué emociones activa pensar en lo que simboliza, Maria nos comenta que dentro de su recorrido en el mundo del arte, la hegemonía tiene que ver con el movimiento y lo que se establece como válido, que son las vanguardias las que determinan el “buen arte” dando crédito, y que, en contraposición, el arte contrahegemónico surge como “protesta”,  para diferenciarse de la imposición de los poderes en cuanto una cultura visual que establece una estética global, desafiando esas narrativas para generar la crítica en nosotros, cuestionandonos y reconociéndonos.

 

Patri comenta que luego de reflexionar sobre lo propuesto comprende la importancia del fluir dentro de nuestro estilo, lo que implica integrarse con lo hegemónico y lo contrahegemónico en un movimiento inspiracional, donde también posamos nuestra mirada sobre lo que se estila afuera, lo que hace que el fluir inspiracional se amplíe, moviéndose entre aquello que se impone y aquello que se opone afuera, y entre las mismas tensiones que se ponen en juego adentro, en una danza alborotada, entre lo propio y lo ajeno, entre lo que se impone y lo que resiste, encontrando la mejor manera de bailar.

 

Nou nos comparte, luego de darle vueltas y pensar sobre el tema en juego, un término que pone en tensión a lo hegemónico sintiendo que ella desde ahí opera: que la hegemonía establece o sostiene aquello que una época considera normal, legítimo, correcto o esperable, mientras que lo rebelde  aparece cuando algo no acepta completamente ese orden: lo cuestiona, lo desplaza, lo contradice o simplemente se niega a obedecerlo.

 

Sin embargo, si atendemos a la parte del concepto que no solemos atender, lo que este nos propone es: guía, conducción, liderazgo, estar al frente. 

Por lo tanto… ¿Es la solución romper o enfrentarnos a eso? 

 

¿Qué pasaría si en vez de enfrentarnos a la hegemonía, la empezamos a hacer jugar conceptualmente para nuestro lado? De por si aprovechariamos toda la fuerza y poder que ya cuenta como palabra a nivel social. 

 

Si pensamos en cuanto a creer que la guía, la conducción, el liderazgo tengan que venir siempre de afuera, ligado incluso a una especie de dependencia, entiendo que se activan las alarmas al respecto de en que transformamos la cuestión. 

Pero si, eligiendo y decidiendo aprender de los mejores, encarnamos esa guía, conducción y liderazgo en nuestra vida, sería problema?

 

Giovanni nos dice que con respecto al término en sí lo había escuchado principalmente relacionado a imágenes ideales en cualquier tipo de ámbito, relacionado a una persona, al orden dentro de un espacio o la  imagen de un paisaje y que, ahora, leyendo y escuchando los aportes -que son ÉPICOS!- (Gracias Giovanni!) cree que se puede utilizar a favor en aquellos movimientos que cada quien pueda y quiera liderar para expresar una nueva idea, forma de actuar, expresarse, etc. Por ejemplo en su caso priorizar una forma de operar turísticamente en la naturaleza de manera sostenible y sustentable siendo pionero en la región.

 

Gracias a todo lo recorrido y lo que cada quien aporta, podemos reconocer que un lugar clave para aprovechar esta fuerza conceptual a favor es la toma de posición que requiere como eje la hegemonía, decidiendo cada vez con más enfoque para que lidere por y para nosotros. 

 

Alicia, cerca de las conclusiones, nos comenta que le resonó mucho esto de no entregar el poder al afuera, encontrando una manera de autogestionarnos, no desde el individualismo sino desde el conocernos, orientando nuestras decisiones para generar cuestiones más propias.

 

Por eso, trabajar y refinar esa toma de posición, conociéndonos y reconociéndonos, es la clave en las mentorías que brindo. El hecho de que nuestro Estilo este impregnando nuestros espacios, se refleja no solo en las prendas, los accesorios y los aromas que elegimos para nuestro cuerpo, sino que se extiende a nuestro hogar, a nuestro espacio laboral, a cada entorno en el que nos hacemos presentes, influenciando directamente en todo lo que generamos, lo cual implica un trabajo y refinación constante, porque cuando creo que ya lo “defini” se presentan situaciones que exigen vez a vez liderar, discriminando y decidiendo que es de eso que se presenta lo que quiero integrar y lo que no, depurando, destilando, refinando… para que mi guía y conducción sea cada vez más confiable, decidiendo estar al frente, ser la cabeza de mi realidad, dominandola, adquiriendo el derecho de apropiarmela. 



 ¡Gracias por este viaje compartido! 

Abrazo de Oro 

 

Mara CF 



*nota: casualmente la palabra dominio proviene de “domus” que significa casa: Dominus: amo y dueño de la casa.